En este período la economía colombiana se caracterizó por la monoexportación del oro; en la segunda mitad del siglo se exportaron diversas materias primas al tiempo. A comienzos del siglo XIX, Colombia se hallaba dividida en grandes regiones aisladas entre sí, con un escaso comercio entre ellas. La producción comercial era muy limitada y predominaba la producción de subsistencia (precapitalista), lo que hacía pequeño el mercado entre las regiones; a su vez, las dificultades y altos costos de transporte desestimularon la producción para el mercado interno. La baja acumulación de capital revelaba la inexistencia de actividades productivas.